UN KILO DE PIMIENTOS

pimientos

Las más de las veces es razonable estar atento en clase a cualquier propuesta que directa o indirectamente pueda motivar a los alumnos hacia la adquisición del hábito creador y su presentación escrita.

Este curso tenemos en clase a un chico cuyo padre se dedica a la agricultura, fundamentalmente plantando pimientos para después venderlos a una cooperativa. Por supuesto le pedí que me vendiera un kilo. Fue entonces cuando vino a mi imaginación una pregunta: ¿para qué puede servir un kilo de pimientos además de para cocinarlos?

Pensado y hecho. Les lancé a mis alumnos la pregunta y he aquí algunas de sus respuestas:

“Localizaría a una pimiento femenina, la vestiría con un vestido rojo y me la llevaría en el coche al mejor restaurante de la ciudad. Pediríamos todo tipo de comida menos algo que llevase pimientos si no seria un poco raro comerse a si mismo.

Después la llevaria en el coche al campo y veríamos el atardecer en el césped verde mientras tomamos te verde y pastelitos de vainilla.

De vuelta a casa la pimiento vería un huerto lleno de pimientos y  bruscamente abriría la ventana, saltando y abandonándome por los otros pimientos”

“Yo  cogería todos los pimientos, los pondría con la punta hacia arriba en el suelo en forma de triangulo y jugaría a los bolos con ellos.

Además sustituiría en todo el colegio los cuadros de las aulas por fotos de los pimientos y de sus familiares que murieron en la freidora”

“- les pondría una cuerda en el rabillo y les pondría lunares para que fuesen adornos del árbol de navidad.

– jugaría al yo nunca pero en vez de con chupitos, dándole bocados al pimiento.

– lo batiría, le echaría alcohol y haría una fragancia llamada “Eau de pepeer”

“Partiría los pimientos por la mitad y los pintaría negros y blancos para hacer un paso de peatones; pintaróa los pimientos de colorines y serian pimientos de Pascua; cortaría los rabos y me haría un collar de pinchos; los cortaría por la mitad, los metería en la bañera llena de agua y haría una carrera de pimiengüismo”

“Pintarlos de colores, escribir en cada pimiento un mensaje, enganchar en el rabillo del pimiento una cuerda, pasarse por un bloque de pisos y engancharlos en cada puerta de cada piso.
Coger un macetero, pegar el pimiento en el macetero de adorno y en cada pimiento escribir que planta hay en el macetero”
“Los vestiría con ropas de época y haría un largometraje de tres partes sobre Arturo y los Caballeros dela Mesa Redonda para todos los públicos. Más tarde haría una serie  de trescientos capítulos por temporada sobre la trilogía, pero esta vez solo para público adulto. Y al terminar donaría los pimientos a un Museo del Cine”
“Les pondría cables y los atravesaría con dos varillas metálicas, les compraría y pondría ropa de marca muy cara, les pondría unos ojos, boca, nariz, orejas y los demás miembros. Los subiría a un tejado en una tormenta para darles vida y después los aplastaría con un martillo.”
En fin… todo por unos pimientos.
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