¿… es el espejo del alma?

A mitad de camino entre la intuición, el juego, la ciencia, la circunstancia y quién sabe cuántas cosas más, algunos tenemos la sospecha de que el rostro es el espejo del alma y, tanto en cuanto está marcado por la vida y definido por la personalidad, es posible acercarse al verdadero ser esencial de los humanos observando los rasgos de ese rostro delator. Para avanzar un poco más hacia la confirmación de esa sospecha y porque estamos en un taller de expresión escrita y oral hace muy pocos días hicimos en la clase la siguiente actividad:

Les mostré la siguiente imagen

(1)

 

A continuación les pedí que intentaran hacer un pefil psicológico, biográfico, histórico, social, humano… del tipo que aparece en ella, intentando responder a preguntas como:

.- ¿Cómo es su carácter? (simpático, alegre, triste, solidario, trabajador, orgulloso, prepotente, engreído….)

.- ¿Cómo es su vida en el momento que aparece en la imagen? (trabajo (si lo tiene y cuál es), familia (si está casado y tiene o no hijos), relaciones sociales (como se relaciona con amigos y desconocidos)…)

.- ¿Cómo fue su infancia?

.- ¿Y cuál es su perspectiva de futuro?

.- ¿Te animas a ponerle un nombre? ¿Un lugar de nacimiento? ¿Qué refleja el momento que aparece un la imagen? ¿En que idioma se comunica?

.- ¿Crees que podrías llegar a ser amigo/a de esa persona? ¿Podrías trabajar junto a él? ¿Te produce confianza o desconfianza?

 

Tras las reflexiones escritas y la puesta en común de las opiniones que cada alumna y alumno tenían, preguntaron insistentemente si yo conocía alguna información sobre el individuo y efectivamente así era. Les informé de que el personaje que aparece en la imagen era TED BUNDY, uno de los asesinos en serie más conocidos de la historia cuyo número de víctimas podría rondar las cien mujeres (aunque las oficialmente reconocidas fueron 36). Leímos su perfil psicológico, sus datos biográficos y los contrastamos con los que habíamos imaginado.

Para completar la actividad concluimos la clase con un “juego” relativamente siniestro. Fui proyectando rostros de diferentes hombres, mujeres y niños, pidiendo a los alumnos que intentáramos ponernos de acuerdo y decir si eran rostros de asesinos o de víctimas.

Lo que no nos quedó verdaderamente claro fue si en realidad “el rostro es el espejo del alma”

 

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